No es naturismo. Es fisiología aplicada.
Vivimos en entornos que nuestro cuerpo no reconoce: poca luz natural, ritmos rotos, sedentarismo, sobreestimulación y desconexión. El resultado es un sistema desregulado.
La naturaleza terapéutica reintroduce, de forma gradual y guiada, los estímulos que el cuerpo espera para funcionar bien. No es escapar al monte: es recuperar las señales que regulan tu sueño, tu energía, tu digestión y tu sistema nervioso.