La ciencia detrás
El eje intestino-cerebro. Tu intestino y tu sistema nervioso se comunican sin parar a través del nervio vago, la microbiota, las hormonas y el sistema inmune. Cuando uno se desregula, el otro lo nota: por eso el estrés empeora la digestión y un intestino inflamado puede alimentar la ansiedad.
La postura como señal biológica. Las células detectan fuerzas mecánicas —tensión, compresión, movimiento— y las transforman en señales que modulan el sistema nervioso. Una postura cerrada comunica amenaza; una postura abierta y segura activa el parasimpático y favorece la reparación.
La respiración, puente entre lo consciente y lo inconsciente. Es la única función autónoma que también podemos controlar voluntariamente. Al cambiar el ritmo y la profundidad respiratoria enviamos nuevas señales al sistema nervioso, activando el freno fisiológico que permite salir del estado de alerta.
Ciencia · Profundiza
Eje intestino-cerebro, postura y respiración: la ciencia detrás de Neurosoma
Para quienes quieren profundizar más.